En torno a un nombre


Bastante se ha escrito sobre los posibles orígenes del nombre de Venezuela.

Será muy ligero de decir: En la web lo pueden ver o leer. Pero es justo lo que diré, mientras me tomo el tiempo necesario para construir este blog.

Me refiero, principalmente, a aquella muy conocida versión sobre la comparación de las antiguas aldeas lacustres del país venezolano, con la ciudad europea de Venecia. Versión puesta en duda y adversada de diferentes formas, y basándose en aseveraciones también diferentes.

Yo me inclino a pensar que sí hubo realmente una diferente génesis del nombre de mi país. Mas creo que la denominación que significa "pequeña Venecia", bien pudiera estar superpuesta a la otra, original y más vieja.

Siempre me ha llamado la atención el hecho de que el nombre de nuestro país, se asemeja bastante a uno de nebulosa referencia: Benkela o Venkela, la madre o la hija del famoso Cacique Manaure. Mas sobre este particular no he hecho las revisiones necesarias que pudieran evidenciar un vínculo, y este podría no existir en absoluto.

Pero... como hijo apegadísimo de las riberas del Lago de Marrakaye, donde se dio la génesis del nombre de Venezuela, me inclino a pensar que este se parecía mucho más a la transcripción fonética, de la pronunciación holandesa del nombre de nuestro país: Venezuvela. No hay en ella el diptongo que bien pudo haber sido introducido por influencia de los cartógafos o navegantes itálicos. Ese es mi parecer.

En la versión neerlandesa, creo que simplemente encontramos el nombre original de nuestro país, casi prístino y completo en forma absoluta, producto no de una influencia lingüísitica, sino de la conservación verbal realizada de manera espontánea en las antillas holandesas. En ellas por cierto se conservan palabras o influencias del idioma caquetío en el habla cotidiana, así como denominaciones de lugares en la misma lengua.

No estoy diciendo que el nombre de Venezuela es caquetío. Sino que los caquetíos de las antillas holandesas conocían el verdadero nombre de nuestro país, y así lo transmitieron al vocabulario holandés: "Venezuvela" (trancripción fonética), permitiendo que se conservara hasta la fecha.

Un gigantesco tesoro verbal,  mucho de agradecer.

Estas son mis apreciaciones, sólo ideas. Consciente estoy del carácter especulativo de las mismas. Pero tengo derecho como otros, a expresarlas al mundo. En ellas veo una génesis hermosa del extraño nombre de nuestro país, tan distinto al de otros muy fácilmente comprensibles, y que tanto ha dado de un tiempo para acá, para proponer, plantear y discutir.

En este blog podré escribir apuntes sobre este tema, y otros relacionados con mi país.

Juan Carlos Viloria Petit
 

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